Fincas y masías para tu boda en Barcelona y Cataluña

Si estáis pensando en casaros en una finca o una masía en Cataluña, probablemente ya habéis visto decenas de espacios en Instagram. Piedra, viñedos, jardines, piscinas, olivos… todos pueden parecer preciosos en fotografías. Pero una finca de bodas se vive de una manera muy diferente cuando pasas allí todo un día, o todo un fin de semana, fotografiando una boda.

Como fotógrafa de bodas en Barcelona, he tenido la suerte de conocer algunas de estas fincas por dentro. Y para mí, lo que hace especial a un espacio no es solamente cómo se ve, sino cómo funciona cuando llegan los invitados, dónde sucede cada parte del día, cómo entra la luz y, sobre todo, qué sensación tiene una boda cuando todo ocurre en el mismo lugar.

Una de las grandes ventajas de casarse en una finca o una masía es precisamente esa: podéis llegar el día anterior, prepararos allí, celebrar la ceremonia, disfrutar del cóctel y la cena, y terminar la noche sin tener que desplazaros. Si además la finca tiene alojamiento, la celebración puede convertirse en un fin de semana entero con vuestra familia y amigos.

Estas son algunas de las fincas y masías que conozco y algunas de las cosas que os recomiendo tener en cuenta cuando empecéis a visitar espacios para vuestra boda.

Masía Cabellu, Penedès

Masia Cabellut es una masía del siglo XII rodeada de viñedos, en el Penedès y cerca de Barcelona. Es uno de esos lugares que conozco especialmente bien porque he fotografiado varias bodas allí, entre ellas la de Hannah y Michael.

La finca tiene una combinación muy especial de arquitectura de piedra, viñedos y espacios exteriores que hace que cada parte de la celebración tenga su propio ambiente. La luz también es una parte importante del encanto de Masia Cabellut. A última hora de la tarde, cuando el sol empieza a bajar entre los viñedos, la finca adquiere una luz especialmente bonita y cálida.

Funciona tanto para celebraciones pequeñas como para bodas de hasta unos 200 invitados. Pero quizá una de sus características más especiales es que podéis disfrutar del espacio en exclusiva y quedaros a dormir. Tiene siete habitaciones con capacidad para hasta 16 personas, así que podéis llegar el viernes, celebrar la boda el sábado y desayunar juntos el domingo, sin que todo termine cuando acaba la fiesta.

Y eso es algo que me gusta especialmente de las bodas en fincas como esta. Si os quedáis todo el fin de semana, podéis llegar el viernes, celebrar la boda el sábado y organizar una paella o una pool party el domingo para despedir a vuestros invitados con calma.

Mas Can Ferrer, Girona

Mas Can Ferrer es una finca situada en pleno Parque Natural del Montseny, en Arbúcies, Girona. La propiedad cuenta con una masía histórica y la iglesia prerrománica de Sant Pere Desplà, cuyos orígenes se remontan al siglo VIII, un conjunto que aporta carácter y singularidad al lugar.

La finca dispone de diferentes espacios para celebrar bodas, entre ellos jardines para ceremonias y cócteles al aire libre, zonas cubiertas y un comedor con vistas panorámicas al Montseny. Uno de sus grandes atractivos es la posibilidad de celebrar una ceremonia religiosa en la pequeña iglesia de la propiedad, rodeada de naturaleza.

Otro aspecto destacable es la flexibilidad en la organización del banquete. La cocina está equipada con la maquinaria necesaria para preparar diferentes tipos de gastronomía y no existe exclusividad con ningún restaurante o proveedor de catering. De este modo, cada pareja puede elegir la propuesta gastronómica que mejor encaje con sus gustos y necesidades.

Además, la finca ofrece alojamientos rurales para familiares y amigos, una opción ideal para quienes desean alargar la celebración y compartir más tiempo con sus invitados en un entorno tranquilo, en plena naturaleza.

Finca La Concertista, Penedès

Finca la Concertista es una villa rodeada de viñedos y olivares, con más de 500 olivos y diferentes espacios exteriores. La finca está a menos de una hora de Barcelona y tiene alojamiento para grupos de hasta 26 personas, así que también es una buena opción si queréis celebrar la boda como un fin de semana con familia y amigos.

Una de las cosas que más me gustan de La Concertista es que tiene muchos rincones diferentes y cada uno funciona de una manera distinta. Podéis elegir dónde celebrar la ceremonia, disfrutar del cóctel junto a la piscina y terminar con una cena entre los olivos.

Además, tiene ese ambiente de villa privada en el que podéis estar con vuestros invitados durante varios días, sin que la boda se sienta como un evento de unas pocas horas. Podéis llegar antes, disfrutar de la finca con calma y, si os apetece, terminar el fin de semana con una paella, una comida al aire libre o una pool party.

Para una boda de varios días, creo que ese tipo de espacios tienen mucho encanto: no se trata solo de dónde os casáis, sino de dónde vais a pasar tiempo juntos.

Fincas para bodas con alojamiento

Si tuviera que daros un consejo cuando empezáis a buscar finca, sería este: no miréis solamente dónde vais a celebrar la boda. Preguntad también dónde vais a despertaros al día siguiente.

Las bodas que se convierten en un fin de semana tienen un ritmo completamente diferente.

Llegáis el viernes, cenáis juntos, os casáis el sábado y el domingo podéis desayunar sin prisas, meteros en la piscina o terminar la celebración alrededor de una paella.

Para mí, además, las fotografías del día siguiente tienen algo especial. Ya no existe la tensión de la boda. Todo el mundo está relajado, los zapatos se han quedado en algún rincón y aparecen momentos mucho más espontáneos.

Cuando visitéis una finca con alojamiento, preguntad exactamente:

  • Cuántas personas pueden dormir allí.
  • Cuántas habitaciones hay realmente.
  • Si el alojamiento está incluido en el alquiler o se paga aparte.
  • Si existe un mínimo de noches.
  • Si podéis utilizar las zonas exteriores al día siguiente.
  • Y qué ocurre si queréis quedaros hasta el domingo por la tarde.

A veces la diferencia entre una finca con alojamiento y una sin él no parece tan grande sobre el papel, pero puede cambiar por completo cómo vivís vuestro fin de semana de boda.

Masías para bodas pequeñas e íntimas

Cada vez fotografío más bodas de 30, 40 o 60 invitados. Y creo que una boda pequeña necesita un espacio que acompañe ese tamaño, no una finca pensada para 300 personas con 40 invitados en medio.

Para una boda íntima me gustan especialmente los espacios que tienen diferentes rincones pero que, al mismo tiempo, permiten que todo el mundo esté cerca.

Una mesa larga bajo los árboles. Un patio donde pueda celebrarse la ceremonia. Una zona de jardín para el cóctel. Habitaciones donde algunos invitados puedan quedarse a dormir.

No necesitáis una finca enorme para que una boda sea memorable. De hecho, cuando el espacio está bien dimensionado, muchas veces ocurre justo lo contrario: todo se siente más cercano.

¿Qué mirar cuando visitéis una finca o masía?

Las fotografías de una finca os enseñarán cómo es el lugar. Pero durante la visita intentaría fijarme también en cómo funciona.

¿Hay una boda al día o varias?

Preguntad si la finca se reserva en exclusiva y si existe otra boda el mismo día.

Una finca en exclusiva cambia completamente el ritmo. No tenéis que compartir espacios, cruzaros con otros invitados ni preocuparos de cuándo empieza o termina vuestra celebración.

¿Dónde estará el sol durante la ceremonia?

Esta es una de mis preguntas favoritas como fotógrafa.

Visitad el espacio aproximadamente a la misma hora en la que tendría lugar vuestra ceremonia y mirad dónde está el sol. Un patio puede tener una luz preciosa a las 18:00 y estar completamente diferente media hora después.

No significa que haya una hora correcta o incorrecta. Simplemente es algo que merece la pena tener en cuenta al decidir dónde colocar la ceremonia, el cóctel o la cena.

¿Podéis contratar el catering que queráis?

Preguntad siempre qué está incluido en el precio del alquiler y qué no.

Si la finca tiene un catering exclusivo, pedid que os expliquen exactamente qué incluye. Si podéis contratarlo por vuestra cuenta, comparad presupuestos.

Y, sobre todo, intentad separar mentalmente el precio del espacio del precio de la comida y bebida. Os ayudará muchísimo a comparar diferentes opciones.

¿Qué ocurre si llueve?

No basta con preguntar si tienen un plan B.

Preguntad dónde se celebraría la ceremonia, dónde sería el cóctel y dónde cenaríais.

Y si podéis, visitad ese espacio cubierto durante la visita. Tiene que ser un lugar en el que os imaginéis celebrando vuestra boda de verdad, no simplemente un sitio que aparece en el contrato porque “hay plan de lluvia”.

¿Estáis buscando finca o masía para vuestra boda?

Soy Justina, fotógrafa de bodas editorial afincada en Barcelona.

Me gustan las bodas que se sienten vividas: los preparativos con vuestra gente, una ceremonia rodeada de árboles, una cena que se alarga, las copas después de la cena y ese momento del domingo en el que todo el mundo sigue junto aunque la boda ya haya terminado.

Si estáis organizando vuestra boda en una masía o finca en Cataluña, escribidme y contadme vuestra historia.

También podéis ver algunas de mis galerías de bodas reales .